Bienvenidos a mi tapiz de historias de terror. Acá iré publicando las historias que vaya escribiendo, pero desde ya os advierto que no publicaré en un día concreto. Los cuentos los subiré apenas los haya terminado y considere que son dignos de ser leídos. Así que no os desesperéis, porque la desesperación lleva a la desesperanza y la desesperanza al abandono. Así que ya sabéis!

Bienvenido y a leer!

7 de marzo de 2014

Tarde de Carnaval

Valentina lucía esa tarde un precioso disfraz de enfermera ¡Y qué disfraz! Su juvenil cuerpo, de tan sólo trece años, era tocado por un ajustado y provocativo vestido blanco, muy por encima de la rodilla y bastante escotado, dejando a la vista el inicio de sus pequeños y lechosos pechos. La cofia en forma de boina, con una cruz roja al frente, y un estetoscopio falso completaban el disfraz.
Estaban allí la mitad de los habitantes del pueblo. El desfile de disfraces, celebrando el día del carnaval, era un acontecimiento que sacaba de sus casas a medio mundo. Muchos se acercaban para ver qué novedades habría ese día: que tan originales serían los atuendos; quién se volaría la barda y sacaría un ingenioso disfraz; o quiénes llevarían más de lo mismo. Muchos otros, hombres y jóvenes lambiscones, se asomaban con la intención de deleitar su lascivia con muchachitas disfrazadas como ella. Y había muchas como ella. Jovencitas con atuendos de policía, muy provocativos por cierto, vaqueras, ejecutivas, atletas, de esas que usan minifaldas, gitanas y árabes… en fin, había mucho donde posar los ojos.
Por supuesto, las muchachitas sin recato eran minoría. Los héroes de televisión, monstruos de terror, payasos, emparedados, frutas y verduras era lo más común. Un chico disfrazado de hamburguesa pasó a su lado ¡Qué horror! Ella se habría muerto de vergüenza si usara algo como eso. Bueno, otros también pensaban lo mismo del suyo, pero era por envidia.
Se encontraba en la plaza del pueblo. Todas las escuelas se habían dado cita. Recorrerían las principales calzadas de la localidad, bajo aquel ardiente sol, para luego regresar al punto de inicio. Después, en el escenario se llevarían a cabo bailes y todo tipo de actos, siempre ejecutados por disfrazados, para entretener a la población.
Valentina recorrió, con el rostro alzado, las interminables filas de estudiantes hasta alcanzar el lugar donde se encontraban sus compañeros de salón. Una de las cosas más emocionantes del desfile de disfraces eran las miradas que los del sexo opuesto le dirigían, llenas de lujuria. Valentina sonrió para sus adentros y cimbreó un poco más sus caderas para llamar aún más la atención. Muchos no aprobaban que ella se disfrazara así, de manera tan llamativa, en especial sus más cercanos, pero a ella le importaba un penique lo que los demás pensaran. A ella le gustaba y punto.
El desfile dio inicio al medio día y terminó cerca de las tres de la tarde. Al final Valentina se encontraba exhausta, el sudor le perlaba el rostro y le recorría el cuerpo en finos hilillos. Si ella estaba así, no quería ni imaginarse lo que sufrían los ignorantes que llevaban disfraces hechos de gruesas telas, como el chico hamburguesa, por ejemplo.
El desfile transcurrió de la forma tradicional. Caminaron al son de música alegre y festiva, rieron, chistearon y tomaron limonada y refrescos para hacer descender el calor. Las muchachitas como ella recibieron cientos, si no es que miles, de miradas cuyas fijezas parecían querer terminar de desvestirlas, piropos tiernos y obscenos, silbidos aprobatorios y gestos desaprobatorios. Nada fuera de lo común.
Excepto una cosa.
Era bastante común que gente ajena al desfile, como los simples espectadores, también se disfrazara. Ese día no era la excepción. Entre todos había uno que la había puesto nerviosa, un hombre robusto, vestido con pantalones negros y chaqueta negra de cuero, usaba una máscara de hockey y llevaba un largo machete. En conjunto, una muy buena imitación del personaje de terror Jason Voorhees. El hombre en sí no era lo que ponía nerviosa a Valentina, si no el hecho de que éste la observaba fijamente, solo a ella, y no se alejó mucho de ella durante todo el desfile. Parecía otro integrante más del desfile, excepto que él se desplazaba entre los espectadores.
Cuando regresaron de nuevo al parque, el tipo vestido de Jason se detuvo a unos diez metros de ella. La observaba de tal manera que Valentina deseó, por primera vez, no haberse disfrazado de forma tan llamativa. El miedo y la desconfianza la hacían pensar que aquel tipo era un psicópata o un violador de niñas, y que ya había elegido su víctima: ella.
Respirando hondo y cogiendo coraje, empezó a deambular por todo el parque, con el propósito de verificar si Jason la seguía o sólo eran figuraciones suyas. Primero fue a una venta de refrigerios, al otro extremo del parque. Cuando se sentó para tomarse una gaseosa, vio que Jason estaba tras ella, a escasos metros de su posición. Se tomó la gaseosa en un tiempo record y anduvo un rato de aquí para allá por el parque; Jason tras ella como un guardián.
Era hora de marcharse.
Salió presurosa del parque y tomó dirección hacia su casa. El pánico le atenazó las entrañas cuando tras ella salió el tipo vestido de Jason Voorhees. En un arrebato de recato cogió el vestido y trató de estirarlo para cubrir más, pero fue en vano. Sin duda aquel tipo era un pedófilo cuya lascivia ella había encendido.  Ahora trataría de apagarla, con ella. ¿Por qué? Ella sólo quería estar bonita y coqueta, nada más. En sus planes no figuraba que un lunático la siguiera para hacerse de su cuerpo.
Aceleró más el paso.
Pasó junto a una pareja que se besaba al estilo francés y se manoseaba al estilo prostíbulo. Más adelante caminó junto a una heladería repleta de niños comprando y comiendo helados, después junto a una librería y más adelante pasó frente a una abarrotería. Pasó junto a una bar repleto de borrachos y atestado de prostitutas que mostraban el calzón, cuando no más. Si ganas de mujer tenía Jason por qué no se quedaba allí. ¡Oh sí, claro! porque allí sólo había viejas feas y gordas. Seguro ya estaba aburrido de mujeres así. Él quería carne fresca, como ella. ¡Oh cielos! ¿En qué se había metido?
 Dejó atrás el bar y dobló hacia la derecha, a una calleja casi desierta. Los únicos seres vivientes a la vista eran una pareja de ancianos desdentados y lo que parecía ser un borracho. Mal lugar había elegido para escabullirse de su perseguidor. Volvió la vista atrás y vio que Jason aún la seguía, blandiendo el machete como si se prepara para atacar a alguien. ¡Rayos y truenos! ¿Será que además de poseerla también quería asesinarla?
Dejó de caminar a prisa y se echó a correr. En la siguiente esquina dobló hacia la derecha, después a la izquierda, nuevamente a la derecha y otra vez a la izquierda. Pero Jason seguía allí, pisándole los talones.
Entonces se detuvo. Había llegado a un callejón sin salida, en el que además no había nadie excepto ella y el pedófilo.
—¿Quién eres y qué quieres? —preguntó. Si tenía miedo, su voz no lo denotó.
—Tranquila, enfermerita —dijo Jason—. Sólo quiere divertirme.
—Pues regresa por donde viniste, que conmigo no encontrarás diversión.
—Eso ya lo veremos.
Jason dejó caer el machete y avanzó hacia ella, amenazante.
Valentina sonrió.
Y de pronto se transformó.
Le crecieron los incisivos, le salieron garras, se le alargaron las orejas y los ojos se le volvieron amarillos, tan amarillos que deslumbraban.
Jason gritó, giró sobre sus pies y trató de correr.
Valentina saltó y cayó sobre el pobre desdichado. Sus garras y dientes le destrozaron la garganta. Después le desgarró el pecho y le sacó el corazón. Abrió enormemente la boca y lo tragó.
Ni una gota de sangre empapó su vestido.
Un minuto después, la dulce y coqueta niña salía del callejón. Miró al cielo, el sol aún estaba alto. Aún había tiempo para regresar al parque y tratar de saciar un poco más su apetito.
Se ajustó el vestido y empezó a caminar despreocupadamente. 

9 comentarios:

  1. Necesito mas historias :) porfa

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    1. Jaja. Paciencia amigo, paciencia... esto lo hago en mis tiempos libres, los cuales no son muchos...

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  2. hay ese final fue inesperado jajaja q bien te ha kedado saludos desde veracruz mex. att kary

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    1. Gracias Kary. Me alegra que te haya gustado. Igual, saludos.

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  3. Que buena historia, y qué final tan inesperado jaja. Saludos desde Venezuela

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    1. Gracias amigo anónimo. Me alegra que te haya gustado. Saludos.

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  4. muy chevere tu cuento!!!!!!!!!!!!!!!!! mas historiasssssssss !! jejejeje

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  5. Amigo Antes que nada saludos y Felicitaciones por los cuentos, Ahora sii nunca pensaste en ser escritor o algo de eso pensadlo tenes tenes mucha madera de Escritor :D

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    1. Gracias por el comentario amig@. Si piensas que tengo madera de escritor es porque gustas de mis cuentos, lo que es muy halagador para mí. Y a tu pregunta, sí, lo he pensado, trabajo en una novela pero no parece que vaya a estar pronto. Sígueme leyendo, un abrazo.

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